La Importancia de los Buenos Acuerdos (1a. parte)

Un acuerdo es un convenio entre dos o más partes, sabemos que existen acuerdos formales como son: políticos, de paz entre naciones, de negocios, laborales, entre otros; acuerdos informales: los que hacemos con nosotros mismos y los que realizamos con las personas que nos rodean, estos de forma implícita o explícita. Muchas veces estos acuerdos informales se ven en la necesidad de ser revisados y/o modificados, y cuando esto no pasa crea en las partes cierta crisis que pueden llevar a quiebres emocionales, sociales y familiares.

Desde que nacemos, día a día, estamos haciendo acuerdos, por eso es tan importante saber que cuando realizas una solicitud, incluso a ti mismo, para que algo se realice tendrías que asegurarte que lo que se requiere está claro, atendiendo a respuestas claves, utilizando: qué, cómo y cuándo. Dando posteriormente la confirmación de que se acepta la solicitud.

¿Cómo son tus acuerdos?

Me gusta ilustrar esta respuesta con una metáfora que implica el nivel de profundidad, fortaleza y flexibilidad de algunas plantas. Son tus acuerdos cómo la superficiales como la raíz de la Yuca, fuertes como la Caoba o flexibles las Palmas:

  • Acuerdos yuca: superficiales, donde no existe un compromiso real, solicitudes muy abiertas y generales, o respuestas muy ambiguas que dejan varias opciones a considerar. Por ejemplo: una amiga te pide que la acompañes a un evento un día determinado, tú le dices que luego le confirmas, más tarde le dices que estabas confundida con la fecha, ella te aclara la misma y, tú le dices OK. El día del evento pueden pasar varias cosas: una es que no asistas porque el OK significaba que confirmaste la fecha, no que necesariamente podías asistir; otra es que la amiga entienda que no vas y, te deja esperando o no te informa que se canceló la actividad. El acuerdo aquí debía concretarse cuando la amiga invitada dice: sí, confirmo mi asistencia a la actividad.
  • Acuerdos caoba: fuertes, pero poco flexibles, no dan oportunidad a renegociar, a replantearse nuevos acuerdos, y como la caoba ante un fuerte viento se quiebran. Como el que existe muchas veces contigo mismo, con los hijos, los amigos y la pareja. Esto cuando no eres consciente de la manera en que cambia el contexto. Así pues, un fuerte viento puede quebrar un acuerdo que se ha hecho inflexible. Un ejemplo de acuerdo caoba es cuando piensas que no eres lo suficientemente bueno para realizar una actividad, y crees que hay cosas que no debes ni siquiera intentar, estás plenamente convencido que no lo harás bien, no lo lograrás y este autoconcepto es una limitante para moverte desde el lugar en donde estás hacia el que deseas llegar para seguir creciendo y desarrollándote.
  • Acuerdos palma: fuertes, resistentes, pero ante un cambio inesperado se acomodan para mantenerse a salvo. Esto lo podemos ilustrar con el siguiente ejemplo. Una pareja acuerda que ambos aportarán, en términos monetarios, al sustento de la casa y, que además se encargarán en iguales condiciones al quehacer doméstico. Sin embargo, son sorprendidos por una crisis financiera ya que el esposo pierde el trabajo y no puede cumplir con lo pactado inicialmente en relación a lo financiero. En este caso el acuerdo palma permite qué, atendiendo a las circunstancias presentes exista una renegociación de roles. Que la mujer se convierta, tal vez, en la proveedora principal, y que el esposo pase a encargarse de los quehaceres del hogar. Acomodándose así a la situación, mostrando equilibrio, solidaridad, comprensión y ajuste que les permitirá mantener la relación.
Ir arriba